Dónde comer bien en Santiago de Compostela


Buenas, marineros. 

Como sabéis, en los últimos años Santiago ha sido mi segunda casa y durante este tiempo he podido conocer algunos restaurantes que me han encantado. Es cierto que comer bien y con productos de calidad en Galicia no es difícil y Compostela no iba a ser menos, pero está tan plagado de turistas y peregrinos que a lo mejor es más difícil discernir entre un restaurante que ellos entienden como typical Galician de otro que de verdad pueda llevar la etiqueta de Galicia Calidade con orgullo. Hablo de uno de esos locales al que apetezca ir para comer con amigos, en pareja o con la familia en una fecha especial sin estar en la rúa do Franco rodeado de guiris. A ver si coincidimos en gustos.



Orixe (Casas Reais, 21)


Orixe gastronomía galega es más que un restaurante es todo un proyecto homenaje a Galicia, a la cocina de nuestras madres y abuelas y además, como su nombre indica, al origen de los productos, es decir, a los labregos, gandeiros y mariñeiros. Por ello, apuesta por comprar a productores locales y por la agricultura ecológica y eso se nota en el resultado. La imagen que da no es solo marketing sino que el sabor es estupendo y a un precio ajustado para la calidad que ofrece. Además, tienen menú del día. 

Como extra, el trato que, al menos cuando yo lo visité (ya hace tiempo), fue exquisito. El camarero era un profesional y sabía resolver cualquier duda. Todo ello en un entorno precioso. En la decoración se ha apostado por el minimalismo pero con elementos clásicos: platos y cojines que evocan a los de las abuelas, mesas rústicas de madera, azulejos y fotografías en las paredes… ¡Precioso y diferente a lo que estamos acostumbrados!



Mercado Boageners  (Monte do Seixo, 8)


Este fue una auténtica sorpresa. Un día entre semana salí a comer con una compañera de trabajo. Fue ella la que me llevó hasta el Mercado Boageners y menudo hallazgo. Me encantó. Se trata de un restaurante de gran tamaño, algo bastante difícil de encontrar en Santiago, y además fuera de la zona vieja (junto a El Corte Inglés), así que tendréis sitio para aparcar el coche. 


Tiene diferentes ambientes. El bajo, en teoría, se destina al picoteo y tapeo, pero en realidad se puede comer perfectamente. En cambio, en la primera planta se ubica el restaurante Boamar del cocinero Yayo Daporta (con estrella Michelin por su restaurante de Cambados). Además, también hay una zona dedicada a los cócteles, el Boavoa.

Precisamente por sus diferentes ambientes y por su arquitectura me recordó, salvando las distancias, a El Nacional de Barcelona del que os hablé en este post. No descartemos que Yayo Daporta se haya inspirado en él. 


Yo comí en la planta baja y me encantó. Cocina de calidad sin pretensiones, pedimos una simple tortilla, pero la elaboran con huevos ecológicos gallegos, y croquetas de la casa. Ambos platos estaban sabrosísimos. Como capricho, el tartar de atún y aguacate que tampoco defraudó. Además, el precio de la planta baja (el restaurante no lo probé) es muy asequible, desde empanada a 5,5 euros hasta los 18 euros del secreto de cerdo ibérico o los 16 de las almejas a la marinera. También hay ensaladas, tostas, hamburguesas… La carta es larga. 


A Maceta (San Pedro, 120)


¡Ay qué ganas le tenía a este restaurante y no fue hasta mi último día en Santiago en que llegué a conocerlo! De la selección que os traigo hoy, creo que es el que ofrece una comida más diferente: hay chipirones y langostinos pero dentro de baos, xurelos preparados como sashimi, vieira al corte usuzukuri… No os dejéis asustar por los nombres porque todo está exquisito. Si me dejáis recomendar un par de platos, el steak tartar (espectacular) y su huevo etcétera (que podéis ver en la foto de la izquierda, en el plato azul), todo el que lo prueba lo recomienda y entiendo por qué. No sabría explicaros cómo lo sirven, parece casi líquido pero el sabor es a huevo frito.


El local, como todos de los que os estoy hablando, es muy acogedor. A Maceta en la rúa de San Pedro y si no vais a tiro fijo, desde la calle no llama la atención. Pero por dentro es muy bonito, la decoración de estilo nórdico está basada en líneas minimalistas y en la madera. Lo mejor es que tiene un pequeño jardín interior al aire libre en el que se puede comer (si os interesa, mejor que lo especifiquéis en la reserva) y al lado, una pequeña terraza cubierta a medio camino entre el interior y exterior del local. Tenéis que probarlo. 


Pepa A Loba (Rúa do Castro, 7)


Y por último incluyo un restaurante de un estilo diferente a los anteriores. No es de alta gama, pero me encanta, así que no quería desaprovechar la oportunidad de recomendároslo, me refiero a Pepa A Loba. Puede que a algunos os suene como local de copas, cuando yo estudiaba en Santiago, así era. Ahora lo han renovado y lograron un pequeño local (es mejor reservéis previamente) acogedor, con buenos platos y buen servicio. 

Si tenéis hambre, olvidaos de mis recomendaciones anteriores y visitar este restaurante de la rúa do Castro. Es una pasada la cantidad de comida que ponen por ración y sin desmerecer la calidad. Eso sí, nada de tartar, picaña o tataki. En Pepa A Loba hay tostas, ensaladas, huevos, hamburguesas y raciones. Lo mejor, el precio y el trato tampoco está nada mal. No hablamos de un lugar de alto nivel pero lo hacen muy bien para lo pequeños que son la barra y la cocina. 

Y antes de despedirme, os hago una confesión, me queda por conocer otro local al que llevo años queriendo ir: A Moa (en San Pendro, 32). Todo el mundo me habla fantásticamente de este restaurante así que me lo apunto en la lista de pendientes para mi próxima visita a Santiago de Compostela. ¿Vosotros lo conocéis? ¿Qué opináis de él? ¿Y del resto de mis propuestas? Espero vuestros comentarios y acordaos de compartir el post en redes sociales si os ha gustado

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