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martes, 1 de noviembre de 2016

El Samaín más fiestero de O Castrillón

Hola marineros

¿Qué tal ha ido este puente? ¿Habéis podido disfrutar de él o sois de los que, como yo, os tocó trabajar? En cualquier caso, espero que hayáis tenido tiempo para celebrar Samaín, Halloween o lo que cada uno prefiera. Creo que cada vez son más los que se animan a disfrazarse, decorar la casa u organizar un plan especial para la fecha, algo que cada vez es más fácil debido a la cantidad de ofertas de ocio que hay, en especial para niños. Y precisamente un plan dedicado a los más peques de la casa es lo que os traigo hoy a Llegando a puerto, la fiesta de Samaín de O Castrillón. ¿Os apetece acompañarme?



Como os decía cada vez está más de moda celebrar esta fecha, lo que no está tan claro es qué se celebra, si la fiesta gallega o su versión más yanqui. Son muchos los adultos que pretenden retomar las tradiciones de nuestros padres y abuelos en las aldeas agujereando calabazas y comiendo castañas alrededor de la lareira, pero, pese a estos intentos, ven como sus hijos insisten en colocar telas de araña, disfrazarse de zombi y decir eso de “truco o trato”. Y es que Disney Channel, los amigos del cole y la decoración de todas las tiendas pueden más que los cuentos de mayores. Pues bien, papis gallegos, podéis estar tranquilos porque ambas tradiciones se parecen más de lo que pensábamos.

Sabíamos que anglosajones y gallegos compartíamos la calabaza tallada pero, según he leído estos días en varios artículos  (entre ellos, este de Faro de Vigo), hay muchas más coincidencias, aunque es cierto que las versiones no son unánimes. Parece ser que en el origen del Samaín también los celtas se vestían para la ocasión con pieles y máscaras de animales con el objetivo de espantar los malos espíritus que esa noche tenían acceso al mundo de los vivos. Vale, que no es lo mismo, pero podemos aceptarlo ¿no?

El truco o trato que tanto nos chirría cuando se lo oímos a nuestros niños, aunque no podemos decir que sea precisamente una tradición gallega, tampoco está tan alejada del origen tradicional de la fiesta cuando se dejaba comida y dulces a las puertas de las casas para tener contentos a los muertos que esa noche se paseaban por el pueblo. Así que si os preocupa que vuestros peques se identifiquen más con las prácticas de Estados Unidos que con las de su tierra, no tenéis más que presumir y explicarles de dónde vienen todas esas costumbres. Ya sabéis, aplicaos el dicho: si no puedes con ellos, ¡únete!


Y eso es lo que han hecho en O Castrillón. Llevan varios años celebrando el Samaín de la forma más tradicional posible, pero este año la fiesta ha cobrado intensidad con unos animadores infantiles que permitieron alargar la fiesta de los peques en la plaza de Pablo Iglesias.

La cita comienza cada año en el colegio Juan Fernández Latorre, uno de los promotores de la cita, junto a la asociación de vecinos IAR y el centro cívico y la biblioteca de O Castrillón, con el encendido de calabazas que cada niño elabora en su casa y he de deciros que el listón está muy alto. Cada edición sorprenden más. En esta ocasión había momias, brujas, un monstruo de las galletas comiendo (o vomitando, según se mire) y hasta alguna que otra calabaza más dulce con peluches y muñecas incluidos. Pues bien, por la tarde los niños y sus familias se juntan en el centro en donde tienen expuestas sus creaciones, cada una coge la suya y parten en procesión por el barrio.


Este año el desfile comenzó en la escuela infantil municipal de Carricanta, que también quiso unirse a la celebración del barrio, así que podían verse a monstruitos y ánimas más que pequeñitos participar en el evento. Son los gaiteiros de IAR los encargados de poner música al paseo y una vez juntos, dan una vuelta a la manzana rodeando el cementerio hasta llegar a Pablo Iglesias, donde comienza la fiesta.


Los pequeños lo pasaron bomba, unos jugando en el parque y otros bailando al son de la música que comenzó a ritmo gallego, pero rápidamente dio paso a canciones más propias de los 40 principales y con las que los pequeños enloquecían. Los animadores contratados por primera vez hicieron las delicias de los niños y permitieron alargar la fiesta creo que más de lo que algún padre quisiera.


Este no fue el único lugar de la ciudad en celebrar la noche de todos los santos. En Os Mallos vi procesiones de niños exigiendo caramelos y tengo entendido que en Los Rosales, un barrio con bastante población infantil, se hicieron varias fiestas, entre ellas un magosto, por no hablar de las que organizó el Ayuntamiento en el centro de A Coruña.

Y es que el Samaín o Halloween, lo que prefiráis, ha llegado para quedarse. Lógico. ¿A qué niño no le gusta decorar la casa y disfrazarse? ¿Vosotros todavía sois de los que lucháis contra esta fiesta u os habéis rendido a la presión social? Jeje. ¿Cuántos os habéis customizado? Dejadme aquí vuestras respuestas mientras yo ya estoy preparando un nuevo post para la semana que viene que espero que no se retrase tanto como este. ¿Qué os parece uno de la cuarta edición del Coruña Bloggers? Pues pasaros el martes por aquí.

4 comentarios:

  1. Genial Caro! Para el año nos uniremos a esta fiesta del barrio! Y por supuesto que nos rendimos sin esfuerzo a la presión social jaja

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    1. Genial, Raquel, no esperaba menos de vosotros. Gracias por escribir.

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  2. Me gusta mucho tu artículo sobre el SAMAIN, una tradición muy nuestra que yo recuerdo de niña cuando iba a la aldea.
    Se vaciaban calabazas grandes y se les hacían huecos en forma de ojos y boca, en el interior se ponía una vela, luego se colocaban sobre un palo o piedras que se cubrían con una sabana o tela, se situaban en cualquier corredoira o cruce transitado para "dar miedo". Los niños nos ocultábamos para ver las reacciones de los que pasaban y eso nos divertía. También había la tradición de dejar por la noche en la sala de casa, un plato con frutos secos para que comiesen los difuntos o almas en pena, por la noche. Esto pasaba en los años cuarenta o poco más. Luego desapareció la costumbre y ahora se intenta retomar ante la "invasión" del Halloween.
    Un abrazo.

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    1. ¡Qué interesante lo que cuentas, Chela!Mis padres también vaciaban calabazas pero lo de los frutos secos no lo sabía, se confirma lo de las tradiciones celtas. Muchísimas gracias por seguir ahí, leyéndome y aún encima enriquecer el artículo con tu experiencia. Es un placer tenerte como lectora. Un abrazo fuerte.

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