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lunes, 8 de agosto de 2016

El chiringuito de Espiñeiro


Recién llegadita de la playa de Espiñeiro me lanzo a escribir este post para haceros una de esas recomendaciones que más os gustan, las hosteleras. Puede que muchos de los que estáis leyendo estas líneas conozcáis el chiringuito que hay en este arenal de Oleiros, pero también que, como yo, nunca lo hayáis probado. Pues hoy, después de años yendo a esta playa, me decidí a comer en este establecimiento y tengo que recomendároslo. ¿Queréis saber por qué? Seguid leyendo.



Pues como os contaba, llevo toda mi vida yendo a la playa de Espiñeiro, de hecho es una de mis favoritas dado que siempre tienes el calor asegurado, pero soy de las que se queda al principio y no frecuenta el chiringuito. Hasta que hace unos días a una amiga y a mí se nos antojó un frappé de esos que antes vendían en los puestos de las playas (no sé por qué este verano no los encuentro en ningún lado) y en la caseta de helados no había. Así para quitarnos el gusanillo nos fuimos hasta el bar a por un café con hielo, que primero era para llevar pero que se hizo fijo en cuanto nos apoyamos en la barra. Estábamos a la sombra, con buena temperatura y la camarera, con la que charlamos un rato, era más que agradable. Así fue como pensamos: un día hay que comer aquí. Y no tardamos mucho en cumplirlo.


Un semana después, con sol, amigos y pocas ganas de cocinar, nos lanzamos a conocer el famoso chiringuito de Espiñeiro y la sorpresa fue mayúscula. ¿Por qué? Por el trato. Todos y cada uno de los camareros nos atendieron con una sonrisa y eso a pesar de ser un día de mucho calor con decenas de clientes en las mesas y otros tantos esperando por una. De hecho, si vais os recomiendo que reservéis porque si no, tendréis que esperar hasta las cuatro y media de la tarde aproximadamente para conseguir un hueco.

Y qué decir del encargado. Un auténtico crack. Es increíble cómo controlaba todos y cada uno de los detalles. Las mesas que estaban atendidas, las que no, las que faltaban por pedir postre… Aunque el aspecto no es el de un restaurante serio, el servicio sí que es profesional y muy ágil. Lo mejor ver la relación que tiene el equipo y cómo el jefe trata a los empleados. Creo que la palabra que más le escuché decir fue gracias. Todas las peticiones a los trabajadores se acompañaban con un vocativo cariñoso y no se oyó ni un grito a pesar del estrés que se respiraba. Ya sé que este hecho no debería sorprenderme, pero tal y como está la hostelería, lo cierto es que el buen trato al empleado sí que es llamativo. No sé si todo es tan bonito como se parecía, pero es agradable para los clientes que los trapos sucios se laven en casa.

Seguro que os estáis preguntando ¿qué pasa con la comida? Pues lo que esperábamos: sencilla y cumpliendo expectativas. Me quedé con ganas de probar las croquetas de marisco, que nos recomendaron y que no pedimos porque uno de mis acompañantes era alérgico. Aunque si quiero volver es para tomar una de las paellas que vimos pasar pero que solo preparan bajo reserva previa. ¡Tenían una pintaza! Con langostinos, navajas y hasta vieiras.


La mayor pega podría ser el precio. No es especialmente barato, ¿pero qué esperáis de un local a pie de playa y sin competencia alguna? En proporción lo más caro son las bebidas: 2,20 euros la caña y 2,80 un tinto de verano. Las raciones, por su parte, van de los 4,50 euros de la ensalada mixta a los 14 euros del pulpo y no son tan contundentes como estaríamos acostumbrados, por ejemplo, en la calle de la Estrella. Pero es que no estamos en A Coruña, estamos en la playa, con bañador y chancletas, al fresquito de la sombra y a solo unos metros del mar para darse un bañito después de comer.

Por supuesto, también hay bocatas, copas, cafés y una pequeña carta de vinos. El extra, que en un restaurante al uso no sería tal pero que en la playa se agradece, es un baño propio bajo llave solo para clientes con el que te librarás de los horribles baños móviles de plástico de los arenales.

¿Que si vale la pena? Pues yo diría que sí para acudir de manera puntual en una comida con amigos o con la familia. Disfrutaréis de un día de playa diferente cumpliendo los cánones de cualquier buen dominguero.


¿Os apetece el plan? ¿Sois de los que os gusta comer en la playa o preferís bajar a media tarde? En ambos casos, Espiñeiro o Mera son buenas opciones para vosotros. Con hostelería en el entorno y recogidas para garantizar que podréis quedaros hasta tarde tumbados en la toalla, sin miedo a pasar frío. Eso sí, preparaos para un agua más que fría.

Hasta aquí mi experiencia de fin de semana. Contadme por favor las vuestras. ¿Qué arenales son vuestros favoritos? ¿Qué otros chiringuitos conocéis? Espero vuestros comentarios.

4 comentarios:

  1. Muchas gracias de todo el equipo de El Chiringuito Espiñeiro Playa.

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    1. ¡Gracias a vosotros por el trato! Y hasta pronto, porque volveré ;)

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  2. Yo aún no fui nunca pero me pasaré entonces ☺️

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    1. Pues ya me contarás, Reichel. Espero que te guste y ¡gracias por comentar!

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