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lunes, 15 de febrero de 2016

Donar médula ósea: un compromiso más allá de la solidaridad


¿Os habéis planteado alguna vez donar médula ósea? ¿O sabéis tan siquiera en qué consiste?

A mí nunca se me había pasado por la cabeza. Había escuchado hablar de ello y sabía que no era tan sencillo como donar sangre, que implicaba algún tipo de intervención quirúrgica y poco más. Y sí, también confundía la médula ósea con la espinal. Nada que ver. Mientras esta última se encuentra en la columna vertebral, la médula ósea, como su nombre indica, está dentro de nuestros huesos. Por eso, el proceso para extraerla es algo complicado. 

Como la mayoría de nosotros, estaba mal informada. Pero ahora ya no tanto y os cuento por qué. 

Hace días, un amigo se apuntó al registro de donantes, que, para empezar, tiene carácter internacional, un dato que desconocía. Lo que significa que cualquier persona del mundo cuyas células sean compatibles con las tuyas puede solicitar tu ayuda, de forma anónima, claro. La donación se realizará siempre en el territorio nacional y si requieres traslados la institución se encargará de los gastos.

Como decía, un buen amigo y mejor persona se comprometió con esta iniciativa y digo comprometió porque este proceso implica sobre todo eso, compromiso. Si te haces donante y te llaman, algo poco habitual (la probabilidad de compatibilidad se da en uno de cada 40.000 casos) significa que existe una persona en el mundo a la que solo tú en ese momento puedes salvar la vida. Por ello, el primer paso que te exigen es la lectura de un amplio manual para que entiendas bien el proceso por el que pasarás y lo que ello conlleva.  Una vez decidido, darás tu consentimiento firmado y simplemente te tomarán una muestra de sangre.

Hasta aquí es adonde ha llegado mi amigo. Se ha inscrito en REDMO, el registro voluntario de donantes que existe en España creado por la Fundación Josep Carreras. Gracias al registro internacional ya hay 15 millones de donantes potenciales en el mundo. Lo que multiplica las posibilidades de que personas que producen en exceso, de forma insuficiente o anómala  un determinado tipo de células derivadas de la célula madre, se curen. Ya que, aunque lo habitual es recurrir a un hermano, la posibilidad de que un familiar sea compatible contigo es de menos de un 5%.

La parte importa llega si un día, cuando menos te lo esperes, recibes una llamada de teléfono. Eso significará que alguien te necesita.


Extracción:


Según las necesidades del enfermo varía el modo de extracción de los llamados progenitores hematopoyéticos, para que nos entendamos, las células que necesitan de ti. Existen dos procesos: 

-A través de punciones en los huesos de la cadera. Se requiere anestesia, general o epidural e ingreso médico ya que se realiza en un quirófano. 



-O por sangre periférica. En este caso tendrás que estar a tratamiento previo unos días para lograr que las células madre localizadas en la médula salgan a la sangre. Esto podría provocar un ligero dolor corporal similar al de la gripe. Llegado el día de la extracción, te conectarán a una máquina para extraer tu sangre, que volverá a ti sin estas células.

En cuanto a las consecuencias, el proceso produce anemia, pero que se corrige en pocas semanas. Y como es lógico, se pueden sentir algunas molestias como mareos al incorporarse o fiebre. 

Además, es posible que haya que repetir el proceso porque el paciente no ha reaccionado bien a la donación, ha sufrido complicaciones o, pasados los años, se reproduzca la leucemia. 

Los potenciales beneficiarios de estas células no solo son personas con leucemia, en muchos casos niños, sino también portadores de otras enfermedades como mielodisplasias, inmunodeficiencias e insuficiencias medulares, entre otras. 


Sin vuelta atrás


Durante el proceso previo te puedes arrepentir. Y puedes hacerlo hasta cierto momento. Hay un día en que ya no hay vuelta atrás, un punto de no retorno que se produce unas diez jornadas antes de la extracción, en el que si te echas atrás el paciente morirá porque ya ha empezado el tratamiento previo para el trasplante.

La mayoría de nosotros podemos donar médula ósea. De hecho, las excepciones entran dentro de la lógica: personas con enfermedades cardiovasculares, pulmonares o hepáticas, diabéticos, con infecciones o portadores del VIH y, en general, cualquier otra afección que pueda empeorar en caso de realizar la donación o que ponga en peligro la vida del receptor. También se comprueban los antecedentes de los progenitores. El rango de edad admitido va desde los 18 a los 55 años. 

Yo, de momento, para qué mentiros, estoy bastante asustada con la idea, pero ya os digo, que como dicen en el siguiente vídeo he dado el primer paso: interesarme por el proceso y valorar la posibilidad de regalar parte de mí. Como nos advierten, antes de inscribirse hay que estar seguro porque la decisión implicará tener la vida de otra persona en tus manos. 

Si queréis saber un poquito más del tema, os dejo el vídeo explicativo de la Fundación Josep Carreras en la que resumen el proceso. Y si estáis interesados o tenéis más dudas, visitad su web. Es bastante clara, te indica dónde te puedes dar de alta como donante y cómo contactar con ellos 



Me despido ya hasta el próximo lunes en el que volveré al estilo habitual del blog y hablaré de A Coruña. Esta semana me pareció interesante plantear un tema tan relevante como este. Contadme si a vosotros os ha interesado o si conocéis a alguien que haya pasado por esta situación.

Nos vemos en Llegando a puerto.

3 comentarios:

  1. Este tema me pone los pelos de punta... Creo que hay que ser muy valiente para donar médula por todo lo que conlleva. Me encantaría dar ese gran paso y atreverme a dar un poco más de mí a quienes más lo necesitan pero he de reconocer que sólo la idea de pensar en la intervención médica hace que mi estómago empiece a dar vueltas hasta el desmayo total.
    Para los "valientes" como yo existen otras opciones para ayudar a la gente trasplantada. Por ejemplo, desde hace unos años mi padre se ha interesado en una asociación (no recuerdo el nombre) que ayuda a todos los trasplantados de España ofreciéndole mejoras en todo el proceso médico. Como la mayor parte de las asociaciones piden donativos y además ofrecen artículos de los cuales parte de sus ganancias están destinadas a la causa. En este caso creo que mi padre compra artículos de oficina... ¡Si es que creo que hay de todo!

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  2. Este tema me pone los pelos de punta... Creo que hay que ser muy valiente para donar médula por todo lo que conlleva. Me encantaría dar ese gran paso y atreverme a dar un poco más de mí a quienes más lo necesitan pero he de reconocer que sólo la idea de pensar en la intervención médica hace que mi estómago empiece a dar vueltas hasta el desmayo total.
    Para los "valientes" como yo existen otras opciones para ayudar a la gente trasplantada. Por ejemplo, desde hace unos años mi padre se ha interesado en una asociación (no recuerdo el nombre) que ayuda a todos los trasplantados de España ofreciéndole mejoras en todo el proceso médico. Como la mayor parte de las asociaciones piden donativos y además ofrecen artículos de los cuales parte de sus ganancias están destinadas a la causa. En este caso creo que mi padre compra artículos de oficina... ¡Si es que creo que hay de todo!

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    1. Gracias por tu aportación, Laura. A mí me pasa como a ti, pero tenemos que planteárnoslo. Si te acuerdas del nombre de la asociación no dudes en compartirlo con nosotros. ¡Un beso!

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